Mi abuela Urbana tuvo la culpa. Ella y Lorenzo Lamas. 
Ella por las tardes que pasaba mirando a Lorenzo haciendo de Renegado, y Lorenzo por ser tan sex(si!), que hasta una nena de 10 años lo veía. Ella por decirme que los hombres no tendrían que tener pelo largo, y yo, viendo mejor, dándome cuenta que el pelo largo también les quedaba lindo. Lorenzo era el epítome de lo viril y hermoso (aunque ahora no te perdono el botox, Lorenzo), mi Reno Raines rebeldísimo. Nana Urbana se murió, y Renegado estaba ahí para hacerme acordar a ella y las tardes de arroz con leche y canela. La primera vez que lo vi al guitarrista, me hizo acordar a Lorenzo. Todavía me acuerdo de las ganas irreprimibles de pasar los dedos entre ese pelo tan largo.
Con el otro me paso a la inversa. Cuando lo conocí me pareció un ser un tanto lastimado y medio boludo, peligrosamente atractivo. Por decir algo, claroestá. Cuando lo conocí mejor, me convencí de dos cosas: que me estaba enamorando, y que era una boluda. Mucho rio y pocas nueces después, algo magullada y resentida hasta la médula oblongata, se me cruza una película con Hayden Christensen y termino tirándole una naranja al televisor; y visitando lalaland varias veces esa noche.
Mi abuela Urbana tuvo la culpa. Ella y las tardes con el pelo largo de Lorenzo Lamas, y las películas con Hayden Christensen y sus ojos.
Marcela tiene la culpa, por no haberme dicho que iba en camino de ser 100% insana.
Yo tengo la culpa, por dejar que el guitarrista y el medio boludo no me dejen disfrutar de Lorenzo y Hayden.
La indiferencia tiene la culpa, por hacerme entender que para pelo largo y clon de Hayden yo no fui nunca.
Bueno, que se pierdan y se multipliquen. Me voy a ver a mi Renegado y mi querido Darth Vader.
Culpa
jueves, febrero 17, 2011
Payaseó la misma de siempre a las 3:22 a. m.
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