Soy la chica del café recalentado, del mate lavado, del té de hierbas amargo, de los fideos salados, del arroz pasado, de las salchichas cortadas, de la milanesa vegetariana. Soy la catnip que se ortiva y se va a dormir, la que borracha se queda dormida donde sea, la chica que canta mal en la ducha, la que escucha "música de hombres", la que tararea todo el día, la adicta a internet. Soy la loser con un blog, la que escribe un diario de infante, la que dibuja garabatos cuando le hablan. Soy la viciosa que mira animé, que alquila películas para llorar sola en el sillón. Soy la insomne que no duerme en toda la noche, y cuando puede hacerlo, habla y gime dormida.
Soy todo esto, ¿me querrías igual?
Yeah, you really got me babe
Payaseó la misma de siempre a las 12:11 p. m. 4 cartas en el asunto
Tanto amour amour puede lastimarte! nenanenanena
Tenía tres lunares. Alineados. Casi cubiertos por el pelo. Uno, dos, tres. Las tres Marías, los 3 chiflados.
Miraba por la ventana, concentrado en quién sabe qué punto de su mente, sonreía a veces, y bajaba la vista. Me miró, me sonríó y volvió a la ventana.
Y así, de repente, se bajó.
Nos sonreimos con la certeza que sólo tienen las personas que saben no van a volver a verse nunca más.
Payaseó la misma de siempre a las 10:33 p. m. 1 cartas en el asunto
Quiero un nervio
Quiero un nervio, porque el que tenía se me escapó. Quiero un nervio que me envuelva, me vista y me saque a pasear. Quiero un nervio que juegue conmigo, que me cubra, pero que no me ahogue. Quiero un nervio impertinente. Quiero un nervio que me defienda y que quiera caminar conmigo. Quiero un nervio que escuche mi trash y no se asuste, que se aprenda las letras y se ría. Quiero un nervio que no se preocupe si un día no me quiero levantar de la cama o si no me quiero acostar más. Quiero un nervio al que no le importe si llego tarde y borracha, que no le importe si fumo o si duermo todo el día. Quiero un nervio que me bese, que mire las estrellas, que mire la luna y me diga que yo soy más bonita.
Payaseó la misma de siempre a las 9:49 p. m. 3 cartas en el asunto
Viajes II
Caminando, me crucé con una chica que veía mirando el piso y se sonreía. Una media sonrisa al piso húmedo y sucio de la vereda. Una media sonrisa exclusiva, para ella misma y nadie más. Una media sonrisa con un significado, oculto para todos. Y pensé en el motivo de esa media sonrisa. Capaz que tenía un significado superficial, como una buena nota en un examen, una moneda encontrada. O capaz que tenía un significado sentimental, una frase bonita dicha por alguien importante, una canción que recordara un buen momento.
Las mujeres somos así a veces ¿no?, solemos tener esas extrañas y repentinas formas de expresar nuestra felicidad momentánea con una sonrisa al piso, por ejemplo, o a la persona que viene caminando en dirección opuesta a la nuestra, por ejemplo. Y esa sonrisa que mostramos, descubre todo un mundo interior, toda una intencionalidad. Como las que nos arranca una frase bonita o una canción. Por ejemplo.
Payaseó la misma de siempre a las 8:49 p. m. 2 cartas en el asunto
The curse of being a girl...
Just here...
A ver, es como cuando te despertás temprano, pero bien temprano hermana, y levantás la vista para ver las ventanas empañadas, la ciudad que poco a poco despierta, y el reflejo de los rayos de sol que todavía no llegan a calentarte en la cama; y vos acurrucada, envuelta en tus frazadas, segura de estar calentita y protegida, pero también con la certeza de una compañía que no extrañas porque nunca la tuviste. You whisper, and begin to touch yourself, y en eso, oís una llave girar, y te das vuelta, buscando dormir un rato más antes de encarar la mañana. La charla de rigor, la sonrisa de rigor y el *nos vemos* de rigor. Te levantás pensando en el placer pospuesto, ese que tiene que esperar hasta que la noche cae, y el sonido incesante del supermercado te saca de quicio, y prendés la radio, intentando disimular un fastidio con otro. Terminás lo que habías empezado, con un dejo de tristeza en la boca y transpirando la indignación de una realidad que no buscaste nunca, pero que terminó por atraparte y que ahora te lleva de acá para allá a su antojo.
Payaseó la misma de siempre a las 1:02 p. m. 3 cartas en el asunto