Somos el reflejo y la consecuencia de lo que siempre quisimos ser. Somos la triste causa y efecto de los años que pasaron, de los años que sufrimos, de los años que disfrutamos. Somos el resultado inconcluso de deseos frustados, de proyectos sin terminar, de momentos perdidos. Somos lo que somos por lo que nos hicieron y lo que nos hicimos. Somos el potencial disfrazado, apaleado, inseguro que cargamos, la dinámica incongruencia de nuestra juventud, la inmadurez de nuestro movimientos, la intensidad de lo que pensamos, el sentimiento pasado de inmortalidad y el delirio de grandeza, la pérdida, el dolor. Pero también la tranquilidad, la paz, la belleza de sabernos reales, de saber que el corazón todavía nos late, que nuestras manos sienten el frío y el calor y también la piel ajena. Que todavía podemos emocionarnos hasta las lágrimas por una canción, por una palabra dicha en el momento justo, que podemos reír por el mero gusto de reirnos de nosotros mismos, que podemos fruncir entrecejo cuando algo nos indigna y podemos pensar lo que se nos venga en gana, mientras sea un secreto de a dos.
Somos lo que somos.
vendiendo ilusiones
lunes, mayo 07, 2007
Payaseó la misma de siempre a las 7:11 p. m. 6 cartas en el asunto
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