Onirico

lunes, enero 22, 2007

Su talento era destruir. Aniquilar y desbaratar.
Y se enorgullecía de ser parte de un grupo selecto con parecidos talentos.
Grupo en el que podías encontrar talentos para arrebatar, hostigar, violentar. Talentos carnales, lujuriosos. Talentos convencionales, en fin, talentos de toda índole.
Y ella lo vió una tarde en que no lo buscaba, mientras contemplaba una estatua milenaria. Rompía una bandera con sus manos finas, porque a distancia se notaba la delicadeza de sus manos. Y ella ya no le prestó atención a la estatua.
Pobre descuidada.
Lo siguió a prudente distancia por calles y callejuelas, siempre con una palabra en la boca, nunca con un sonido fuera de ella. Lo vió destruir buzones, vidrios, puertas, levantar polleras, y romper camisas. Lo vió reirse cuando un pobre hombre cargado de papeles trastabilló, lo vió saltar de gusto mientras el viento se llevaba en un remolino la obra de toda su vida, quizás.
Él no se percató de ella hasta bien entrada la noche. Una sombra en la distancia, un revuelo de telas negras, unos ojos que lo estudiaban curiosos, una mirada alucinada. Se acercó, pero la sombra se alejó; la ignoró y la sombra se acercó.
Para siempre.
Él no volvió a romper objeto alguno.
Había encontrado su desafío destructor más atrayente.
Ella.

1 cartas en el asunto:

Anónimo dijo...

por que no me decis el asko ke te doy!!???

me gusto rok, very much... y encima en las 4 fechas no tokaron oniriko por mas ke lo gritamos, lo pedimos, lo suplikamos!! jajaja bsi